De niña, Anita creía que la comida se iba almacenando en el cuerpo como si fuera una botella. -¿Qué pasará cuando ya no quepa más? Se romperá la botella -pensaba ella.Anita sigue sin querer comer. Nunca tiene hambre. En las pruebas no han encontrado nada, sólo un estómago vacío.